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Auspiciando la Muerte

 Clickeà sobre los siguientes Links e informàte. No nos dejemos engañar, los animales necesitan que estemos capacitados para defenderlos !!!!

 

http://spapsevilla.com/ARCHIVOS/MethodsEuthanasiaDogsCatsSpanish.pdf

 

 

http://www.senasa.gov.ar/Archivos/File/File3918-concluciones-finales.pdf

Reflexiones sobre la Eutanasia

 

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Después de algunos años de práctica en la clínica de animales pequeños, se fue desarrollando en mí una creciente inquietud con respecto a este tema, ya que siempre había sospechado que era necesario tener una posición, una actitud coherente y sobre todo honesta frente a una situación en la que tantas veces me había encontrado implicado y actuado mecánicamente de acuerdo a los "usos y costumbres" social y profesionalmente aceptados.

Han transcurrido unos cuantos años más, he acumulado experiencia, he observado con preocupación y atención, he incorporado información y actualmente creo poder expresar una opinión cuando se me requiere y ésta es una de esas oportunidades.

Ante todo debemos dejar aclarado el significado de la palabra "eutanasia", con el propósito de que todos sepamos a qué nos referimos cuando la mencionamos. Personalmente opino que se la usa incorrectamente ya que etimológicamente significa "buena muerte" o "bien morir" y el diccionario la define como "muerte sin sufrimiento" y rara vez, el que la practica, se detiene a pensar si está provocando algún tipo de sufrimiento en su VICTIMA. Recordemos, como ejemplo, al tristemente difundido uso de miorrelajantes del tipo del "Paranoval" que simplemente matan por asfixia.

Quiero referirme en esta oportunidad a la situación límite que, en la práctica diaria de la clínica de pequeños animales, suelen presentarse en la relación entre paciente, propietario y médico veterinario actuante, dejando de lado, momentáneamente todas las otras razones, circunstancias y medios en y por los cuales se llega a decidir que uno, varios o muchos animales deben morir. Es mejor así debido a que el análisis de motivaciones culturales, sociales y económicas, implica un conocimiento técnico amplio y profundo de cada uno de esos campos y no me parece prudente tratarlos con ligereza. De todos modos, cualquiera sea el punto de partida, la meta es la reivindicación de un principio ético fundamental: el respeto por la vida en todas sus formas.

De la mencionada relación de tres trataré de analizar, en primera instancia, las diversas actitudes de dos de sus miembros, siguiendo así la costumbre establecida en nuestro medio de prescindir de la opinión de un tercero. Dejaré para el final la observación de la situación y la actitud de este tercer personaje que es, obviamente, el paciente.

El médico veterinario y el propietario deben coincidir, necesariamente en sentido afirmativo, para que el hecho se produzca.

¿Por qué el propietario decide que su animal debe morir?

1) Porque el animal está muy viejo, sordo, casi ciego y camina con dificultad y "él no puede soportar" verlo en esas condiciones, recordando los momentos felices que pasó viéndolo retozar cuando era joven.

2) Porque, si bien es joven, "él no tolera" verlo con ese aspecto horrible que le da la enfermedad de la piel, crónica y tan rebelde a los tratamientos que por otra parte produce un olor tan desagradable, "pobrecito" (?).

3) Porque la enfermedad es grave, con pocas posibilidades de superarla y "él sufre mucho" pensando que, después de tanta lucha y dolor, de todos modos su animalito puede morir.

4) Porque la situación familiar, derivada de la preocupación por la enfermedad del animal "se hace insostenible".

5) Porque verdadera y sinceramente, cree que existe una posibilidad de ahorrarle sufrimientos supuestamente inútiles a un animal que ama de verdad.

6) Porque acepta el consejo del médico veterinario.

Los cuatros primeros casos, cuyos argumentos he debido escuchar casi textualmente con tanta frecuencia, son el resultado de una actitud absolutamente egoísta, refiriéndose todos ellos a la preocupación que el dueño tiene por su propio bienestar, olvidando considerar a quien realmente necesita consideración.

Quien nos ha dado tantos momentos felices a través de muchos años merece que, al menos, le dediquemos unos meses de esfuerzo y algo de preocupación para ayudarlo a transitar sin dolor los últimos tramos de su vida.

El ser que nos hizo enorgullecer con su belleza no merece ser condenado a muerte porque momentáneamente no satisface las necesidades estéticas de nuestra vanidad.

Nuestro propio dolor por el enfermo que sufre no puede ser contemplado antes que el del propio enfermo, porque es él quien necesita ayuda.

¿Y la situación familiar? Muchas veces se invoca la presencia de niños para los cuales la situación resultaría una experiencia desagradable. ¿Por qué no aprovecharla para brindarles un ejemplo de solidaridad con el que sufre y de amor por la vida?

Los motivos expresados en los casos 5 y 6 merecerán ser incluidos en las consideraciones generales. No obstante sería bueno pensar si detrás de ese "ahorrarle sufrimientos" no se oculta la intención de desembarazarse de una verdadera carga o si el consejo del profesional no resulta especialmente apropiado y oportuno para aliviar un sentimiento de culpa por la consumación de un hecho que no podrían llevar a cabo sin un cómplice.

¿Por qué el médico veterinario decide que su paciente debe morir?

1) Porque lo considera incurable.

2) Porque las escasas posibilidades de curación no justifican los esfuerzos de todo tipo que deberían realizarse.

3) Por ahorrarle a su paciente sufrimientos "supuestamente inútiles.

4) Porque el propietario lo pide.

El pronóstico de incurabilidad es pronunciado con frecuencia muy llamativa, tanto que cabría cuestionarse la utilidad de tantos años de estudios realizados por los veterinarios dado que, aparentemente, sólo son atendibles las enfermedades que no revisten verdadera gravedad.

Como médico veterinario debo confesar que pronosticar incurabilidad, especialmente si el diagnóstico va acompañado de algunos estudios complementarios y la sentencia se pronuncia con gesto académico, es una salida elegante llena de ventajas, a saber:

a) libera de la responsabilidad de enfrentar un tratamiento con probabilidades de fracasar y los fracasos, aún en casos gravísimos, siempre provocan cierta pérdida de prestigio.

b) Alivia el esfuerzo de trabajo y dedicación que significa un enfermo grave.

c) En caso de ser aceptada la eutanasia por el dueño (cosa muy probable) se termina en un instante con un "caso problema", quedando más tiempo disponible para las vacunaciones y caos sin gravedad que son la fuente más importante de ingresos fáciles.

Personalmente, cuando ante un caso muy grave se me requiere un pronóstico definitivo suelo responder que solamente podemos estar seguros de lo que conocemos con certeza y este tipo de conocimiento certero es tan escaso entre los hombres que podemos asegurar que lo que conocemos es ínfimo en relación con lo que no conocemos. De modo que nadie, absolutamente nadie, puede tener la certeza, la seguridad, de que un paciente indefectiblemente morirá. Dicho de otra manera, solamente podremos asegurar la incurabilidad de un paciente cuando éste haya muerto.

Todos los milagros son simples evidencias de nuestra ignorancia. Yo sigo asombrándome cada vez que presencio la curación de un caso que, de acuerdo con el diagnóstico de enfermedad clínica perfectamente realizado, debería darse por perdido. Del mismo modo, me asombro ante el desenlace fatal de casos que estaban aparentemente bien controlados.

De manera que podemos preguntarnos: ¿debemos condenar a muerte a un animalito simplemente porque ignoramos la forma de curarlo?

Nuestra misión como médicos es luchar por la vida del enfermo, tratando siempre de curarlo o al menos, de aliviarlo, con todos los medios disponibles, poniéndonos de su lado y no del lado de la enfermedad y de la muerte.

Todo ser vivo tiene el derecho de ser favorecido por el "milagro" y no podemos negarle su oportunidad.

Con demasiada frecuencia se olvida la consulta entre profesionales y muy especialmente se olvida recurrir a otro tipo de medicina no convencional y aún a los métodos tachados de mágicos o curanderiles, como si el dogma científico fuera más importante que la vida del enfermo.

¿Cómo podemos traicionar a quien nos pide ayuda y confía en nosotros? ¿Es que el orgullo personal, la necesidad de prestigio y consideración o aún el interés material valen más que la vida y el bienestar de nuestro paciente?

Profundizando un poco más, afirmo que los hombres, cualquiera sea el grado de autoridad científica, social o cultural que hayamos alcanzado, no tenemos el derecho de destruir aquello que somos incapaces de crear y cuyo profundo misterio desconocemos: la VIDA.

Y como en la situación que estoy analizando cuando hablo de vida me refiero específicamente a la del paciente, analizaré la condición de este "tercer personaje", a quien considero el más importante.

Si él pudiera hablar y le preguntáramos su opinión ¿qué diría?. Si el pudiera...Pero... ¿no puede? ¿Cuántos de nosotros y cuántas veces nos hemos detenido a escuchar su voz? Todos los animales son capaces de hacernos saber qué quieren, qué sienten, especialmente si convivimos con ellos, y en el caso de los animales enfermos esta expresividad se conserva y aún se exalta en algunos casos, resultado casi obvio que, aparte de la expresión y la actitud, cada síntoma es un pedido de ayuda.

Ha sido observado además que los animales son capaces de cierto "voluntarismo" en relación con su vida, tal el caso de los perros que por haber muerto su amo "deciden" morir también (cada lector debe conocer alguna historia de estas).

En lo que a mi respecta, me ha sido relatado por un allegado inmediato al protagonista y testigo presencial, un escalofriante episodio de supervivencia voluntaria. Trataré de resumirlo.

Un hombre, por razones de trabajo debe viajar por un tiempo. Su perro, ya viejo, queda en su casa en compañía de su familia. En ausencia del amo el perro enferma gravemente y el médico veterinario que lo atiende pronostica un desenlace fatal a corto plazo, llegando incluso a proponer la eutanasia para evitar lo que se consideraba una agonía inútil. Los familiares prefieren no tomar ninguna determinación sin el consentimiento del amo, quien al serle comunicada la novedad decide regresar.

Mientras tanto transcurren los días, el perros está en un estado de sopor comatoso, no come ni bebe, apenas respira. Nadie, incluido el médico veterinario, se explica cómo es posible que siga viviendo. Ya debería estar muerto. Transcurre en esas condiciones casi una semana. Finalmente el amo regresa y el perro, que había estado "inconsciente" todos esos días, al entrar aquél levanta la cabeza y lo mira. El amo se acerca y, llorando lo acaricia. En el momento de recibir la caricia el perro muere.

¿Cómo es posible que propietario y veterinario decidan, a veces tan ligeramente, el destino de una vida como esa?

Alguien podría decir, y de hecho lo he oído varias veces, que es "inhumano" permitir el dolor "inútil en un perro que ni tiene esperanzas de salvación".

Ya he mencionado la relatividad y subjetividad del concepto de incurabilidad, de modo que agregaré otra afirmación: creo que no existe ningún dolor físico que supere al que produce la certeza de la muerte artificial inminente producida con la complicidad de quien se ha amado tanto.

Pocas personas ignoran que los perros perciben nuestra actitud aunque no hagamos absolutamente nada, de manera que es evidente que "saben" qué es lo que vamos a hacer cuando empezamos a hacerlo. Cuando llamamos a nuestro perro para salir a pasear éste viene inmediatamente, pero cuando lo hacemos para bañarlo (si es que el baño no le gusta) se esconde aunque nuestro tono de voz sea el mismo. Cuando lo llevamos al consultorio del veterinario se resiste a pasar por el lugar, aunque el camino sea el mismo que recorremos para ir a la plaza. Y cuantos ejemplos más.

¿Cómo podemos pensar entonces que él no sabe que vamos a matarlo?

El lo sabe y ningún sufrimiento físico es comparable con la angustia que éste hecho le produce. Quien haya mirado los ojos de un perro en ese trance no olvidará jamás esa mirada. Yo no la olvidaré. Como tampoco olvidaré jamás el último caso en el que llegué a practicar la "eutanasia".

Se trataba de una perra con una encefalitis en período depresivo que se encontraba en coma desde hacía 48 horas. Cuando en complicidad con el dueño, convencidos de que era lo mejor, tomamos la nefasta decisión y preparé la jeringa y al inclinarme sobre mi paciente para inyectarla empezó a sacudirse tratando, aún inconsciente, de incorporarse para escapar.

Estoy absolutamente convencido de que ella supo lo que yo iba a hacer.

Y si ellos conocen nuestras intenciones... ¿cómo vamos a abandonarlos justamente cuando más nos necesitan? ¿No somos capaces de dedicarles algunas horas, días o aún semanas de nuestro esfuerzo, cuando ellos hubieran sido capaces de dar la vida por nosotros?

Estoy mencionando exclusivamente a los perros, pero esto se debe exclusivamente a que es una de las especies que tiene un mayor contacto con el ser humano y por lo tanto, estamos familiarizados con ellos. Todos, absolutamente todos los seres vivos sufren la muerte y digo la "muerte" y no su propia muerte exclusivamente. Como ejemplo de esto bastaría con remitirse a las extraordinarias experiencias relatadas en el conocido libro "La vida secreta de las plantas".

Lo único que conocemos de la vida son sus manifestaciones y una de las principales características observadas en la sustancia viva es su lucha constante por la conservación de esa vida.

Cada célula, cada ser unicelular, cada partícula de protoplasma está luchando por conservarse viva, por disponer del mayor tiempo posible para alcanzar sus "metas biológicas".

Entonces, ese animalito que estamos planeando matar, ¿no se sentiría feliz, a pesar de los dolores de una enfermedad que lo está derrotando, de saber que estamos a su lado, luchando por su vida hasta último momento?

Cada ser vivo tiene su tiempo, su tiempo para nacer y su tiempo para morir.

No conocemos las leyes que rigen la multitud de circunstancias que conducen al nacimiento de un nuevo ser, de un ser único, inédito, irreproducible, y la multitud de circunstancias que determinan el final de esa vida única e inédita.

Matar es sólo eso, matar. Destruir la vida. Jamás debemos aceptar que la muerte, la muerte artificial, la muerte provocada pueda producir algún beneficio.

Todo ser vivo tiene el derecho de vivir hasta su último instante, de disponer de todo su tiempo y de alcanzar su "propio fin", su muerte natural. Y esa es la única, la verdadera eutanasia. Todo lo demás es asesinato.

"No matarás" nos dice uno de los mandamientos y eso significa también "no matarás en tu corazón", es decir la profunda y verdadera actitud vital de respeto a la maravillosa creación en la cual estamos incluidos.

Con otras palabras, sólo el amor puede salvarnos.

Dr. Juan Agustín Gómez

 

Primeros Operativos

Jornada de Esterilizaciòn de Caninos Felinos Año 2009


Castraciones en Dolores (2009)

Es de publico conocimiento la inmensa cantidad de animales abandonados que hay en la costa atlantica y tambien la ausencia de campanas de castracion orientadas a bajar la superpoblacion animal. Esto en general obedece a tres motivos fundamentales: la falta de disposicion por parte de las municipalidades -quienes subestiman la importancia de este hecho en relacion a la salud publica-; la falta de grupos organizados con veterinarios que quieran colaborar en la tarea y, por sobre todo, el desconocimiento total que tiene la gente sobre conceptos basicos de tenencia responsable de animales de compania.

Dolores, esta localidad que se encuentra a 200 km de la Ciudad de Buenos Aires camino a la costa, no es la excepcion. Alli hace mas de 15 anos que no se organizan operativos, la municipalidad se niega a otorgar presupuesto para este fin y la ciudad carece de un centro de zoonosis al que los ciudadanos puedan llevar sus mascotas para operar. El resultado? Una ciudad minada de perros abandonados, cachorros por todas partes y una gran indiferencia por parte de todos hacia el esfuerzo descomunal que realiza alli el unico refugio de animales que funciona. De ahi que el predio de APAAA siempre esta colapsado por la cantidad de animales y porque suele ser el blanco facil de quienes, por no castrar, abandonan crias constantemente.

Mediante una accion conjunta de APEMA, el CPCA (Centro de Prevencion de Crueldad al Animal) y APAAA organizamos el primero operativo en el lugar.

Viajamos proteccionistas y veterinarios desde BA y realizamos varias decenas de castraciones. No tantas como hubiesemos deseado, pero el tiempo y el desconocimiento del lugar conspiro contra la organizacion en este primer encuentro. De todos modos ya se dio el puntapie inicial y esperamos poder regresar para hacer mas obra y difundir en esta localidad tambien, los conceptos elementales de la tenencia responsable de animales de compania.

El viaje tambien se aprovecho como posta para trasladar a una perra collie albina y ciega rescatada del antirrabico de Moron. La misma iba a ser adoptada por una familia de Villa Gesell y, como a estas personas les resultaba imposible venir a BA, viajamos con la collie para que fuera entregada a su nueva familia.

 

Nuevo Operativo en Dolores


Camino a la Costa. Volvimos a Dolores (2009)

En una jornada que se extendió desde las 7 am hasta las 22 hs (hora que regresamos a Buenos Aires) realizamos un nuevo y fructífero operativo de castración en Dolores. Nuevamente esta fue una acción en conjunto entre APAAA (Protectora de Animales local), CPCA (Centro de Prevencion de Crueldad al Animal) y APEMA.

Nos encontramos nuevamente con muchas hembras sin esterilizar, pero también con personas ávidas de recibir este servicio que no se brinda prácticamente en ninguna veterinaria de la ciudad.

También visitamos el refugio del lugar y pudimos comprobar que hay decenas de hermosos perros que aún esperan adopcion y tambien decenas de cachorros que todavía no tienen hogares.

Como siempre, agradecemos infinitamente la colaboración de nuestros incondicionales amigos voluntarios como Marta, Monica y Bruno. Y tambien el valioso aporte de Florencia y de Ignacio y Rolando de Elegance Traslados Ejecutivos que nos asistieron en todo momento con la movilidad.

 

Entrevista a Gary Francione

 

FUENTE: A.L.A. (ACCION LIBERACION ANIMAL)

Gary Francione es uno de los pensadores más influyentes en el actual movimiento de Derechos Animales. Es profesor de Derecho en New Jersey y fundador del Rutgers Animal Rights Law Centre. Los principios que defiende para el movimiento de derechos animales podrían resumirse en tres puntos:

1. El derecho fundamental que todos los animales merecemos es el de no ser considerados propiedades.
2. La abolición de la explotación animal debe ser el objetivo de las campañas en defensa de los demás animales.
3. La promoción del veganismo como actitud de rechazo a la explotación es fundamental para la defensa de los derechos de los animales.

Pregunta: Has dicho que el movimiento por los derechos de los animales debe tener un destino separado y alejado de la reforma bienestarista. ¿Es justo entonces decir que tu trabajo se centra en la abolición, no en la reforma?

Respuesta: Sí, mi trabajo se ha dirigido hacia el suministro de argumentos legales y filosóficos en favor de la abolición. La posición abolicionista defiende que la institución de la propiedad animal es moralmente injustificable, lo mismo que lo fue la de la propiedad humana o esclavitud. El abolicionista insiste en que suprimamos la institución de la propiedad animal y en que no debemos apoyar medidas que supuestamente hagan la esclavitud animal más “humana”. La posición bienestarista mantiene que debemos apoyar tales medidas. Algunos bienestaristas demandan una reforma porque creen que es aceptable que los humanos utilicen a los animales si lo hacen “humanitariamente”, otros porque creen que una reforma conducirá finalmente a la abolición.

He formulado dos argumentos básicos en contra de la posición bienestarista o reforma. El primero es que, como cuestión teórica, pasa por alto el aspecto moral esencial. Es siempre mejor causar menos dolor y sufrimiento que más, pero la cuestión real es si se justifica que los humanos impongamos algún sufrimiento por mínimo que sea a los animales incidentalmente en nuestro uso de ellos como propiedad. Los reformistas del S XIX proponían que era mejor que el propietario golpeara al esclavo cuatro veces a la semana que cinco. Los abolicionistas, por su parte, que todos los seres humanos tenían al menos el derecho a no ser propiedad de otro; que ser una propiedad significaba que un humano no tenía valor excepto el concedido como esclavo por el propietario. La posición abolicionista sostenía que de cualquier manera estaba mal golpear a los esclavos porque la institución de la esclavitud era en si misma moralmente injustificable y no importaba cuán “humanitaria” se hiciera. El poner un cuarteto de cuerda en el camino a la cámara de gas -como hicieron los nazis durante el holocausto- podría hacer las cosas más humanas en cierto sentido, pero eso no cambia nada ¿no es así?

Mantengo que si los animales son por algo moralmente significativos, debemos abolir la institución de la propiedad animal. Debemos dejar de criar y poseer animales domésticos y de usar animales salvajes como medios para nuestros fines. Mi punto de vista es que debemos abolir la esclavitud animal y no pedir que se reforme una institución inherentemente inmoral.

La segunda razón por la que rechazo el bienestarismo es porque, en la práctica, la reforma bienestarista no funciona. Ha habido leyes para el bienestar animal durante cien años en la mayoría de los países occidentales que no han hecho gran cosa por reducir su sufrimiento, y ciertamente no han dado como resultado la abolición gradual de ninguna práctica. Este es un punto muy importante.

Los bienestaristas siempre están hablando de la necesidad de reducir el sufrimiento. ¿Pero de qué manera las reformas bienestaristas han reducido el sufrimiento de modo apreciable? Se ha citado recientemente en un periódico americano a Peter Singer diciendo que el acuerdo con McDonald´s de dar a las gallinas en batería unos pocos centímetros más de espacio en las jaulas era el progreso más significativo para los animales desde que escribió Liberación Animal  en 1975. Veinticinco años de reforma bienestarista y lo mejor que podemos ofrecer es una jaula en batería más grande. Quizá Peter lo encuentre impresionante; yo no. Encuentro que es una muy clara indicación de lo que he venido diciendo desde hace ahora una década: la reforma bienestarista es inútil. Los bienestaristas también hablan de reformas que conducirían a la abolición. Nuevamente, ¿dónde está la prueba? ¿En qué ejemplos ha conducido la regulación de la explotación a su abolición? Insisto, la reforma bienestarista no tienen nada que ofrecer.

En cuanto a por qué fracasa el bienestarismo, es algo complicado y ha sido el tema de un libro entero que he escrito, Rain Without Thunder. The Ideology of the Animal Rights Movement. Brevemente, la razón tiene que ver con la condición de propiedad de los animales. Si los animales son propiedad, entonces no tienen valor más allá del que  sus propietarios acuerden para ellos. La reforma no funciona porque exige el forzar a los propietarios a valorar su propiedad de forma diferente y a incurrir en costes para respetar los intereses de esos animales. Nuestro sistema legal y político está basado en fuertes conceptos de derechos de la propiedad. Hay una gran resistencia a imponer los costes de cualquier reforma significativa a los propietarios de animales puesto que disminuiría el valor de esa propiedad animal. Generalmente hay controversia cuando se intenta regular el uso de cualquier propiedad, incluso para proteger intereses humanos; esa resistencia no hace más que intensificarse cuando la regulación se impone para proteger los intereses de la misma propiedad. A los dueños de propiedades no les gusta la regulación porque creen que como propietarios, son las partes más indicadas para juzgar el valor de su propiedad.

P. Seguramente la línea de demarcación es más fácil de ver en la teoría social que en un nivel práctico, ¿tendrías que discrepar de esto?

R. Tengo que decir que no estoy de acuerdo con la distinción teoría/práctica. Antes de emprender cualquier esfuerzo práctico, debe haber una teoría que informe a esa acción. En otras palabras, un movimiento social debe tener una teoría si va a haber cualquier acción. El problema no es si debemos estar preocupados con la teoría como opuesta a la acción; sino que la actual teoría no produce una acción útil. La teoría que informa al moderno movimiento por los animales es la posición bienestarista de Peter Singer, que mantiene que los defensores de los animales deben apoyar cualquier medida que “reduzca el sufrimiento”. Esta teoría ha tenido resultados prácticos desastrosos. Casi todos los cambios propuestos, como dar unos centímetros más de espacio a las gallinas en batería, o comer sólo terneras no estabuladas, pueden ser incluidos entre los que “reducen el sufrimiento”. La teoría de Singer permite a las multimillonarias organizaciones por el bienestar animal comparecer con muy moderadas campañas y así demandar que todos nos aliemos con ellas porque esto “reducirá el sufrimiento”.

La teoría de Singer en realidad anima a los explotadores a poner las cosas tan horribles como puedan a los animales pues precisamente así pueden ceder en una menudencia -y por esa razón “reducen el sufrimiento”- en respuesta a las moderadas campañas de las organizaciones bienestaristas.

Sugiero que necesitamos una nueva teoría para reemplazar la que tenemos y que, en la práctica, simplemente no vale. No soy poco realista. Reconozco que incluso si adoptamos una teoría abolicionista, la abolición no tendrá lugar inmediatamente. El cambio será necesariamente gradual. Mi opinión es que el fin explícito debe ser la abolición y que la abolición debe dar forma a ese cambio gradual.

En Rain Without Thunder, explicaba que la forma de actuación más importante para el cambio gradual es educar al público sobre la necesidad de la abolición más que el repetir las proposiciones bienestaristas. En EEUU, nunca ha habido una campaña educativa abolicionista continua emprendida por el movimiento; al movimiento americano siempre le ha desconcertado ser “radical”. No queremos desviarnos de la “corriente principal”. Nunca hemos aceptado que la “corriente principal” está contaminada y adoptar el desafío de encauzar esa corriente con un mensaje poderoso y radical sobre la necesidad de la abolición.

Consideremos qué hubiera pasado si el movimiento por los animales internacional habría tenido una campaña ininterrumpida y unificada promoviendo el veganismo. Imaginemos qué se podría haber hecho si una parte significativa de recursos del movimiento mundial se hubieran destinado a hacer a la gente consciente de por qué  no deben comer productos animales en absoluto. Finalizados cinco años ciertamente no habríamos logrado el veganismo mundial, pero probablemente habríamos reducido considerablemente el consumo de productos animales, más que lo que se ha hecho con estas campañas de “come ternera roja”.

¿Y qué habríamos perdido si hubiéramos seguido esa ruta? Pues bien, Singer pretende que esos pocos centímetros de espacio en las jaulas es lo mejor que les puede pasar a los animales de granja en 25 años; ciertamente es discutible que el hacer tan pocos como 100 veganos en cinco años “reduciría el sufrimiento” más que los 5cm más de espacio en las jaulas en 25 años. Entiendo que una campaña vegana continuada y unificada requeriría que el movimiento estuviera de acuerdo en que el veganismo debería ser el principio determinante y que el hecho de que ni siquiera hay acuerdo en este punto puede ser el problema real. No estoy seguro de que muchos de los así llamados “animalistas” estén realmente a favor de la abolición – no si ello significa dejar de utilizar queso en las pizzas o leche en el café o pescado o huevos y carne “ecológicos”.

P. ¿Qué dirías de la acusación de que eres profesor de derecho y por consiguiente deberías  tener  tendencia a ver las cosas sólo desde el punto de vista del abogado?

R. No tengo absolutamente ninguna ilusión sobre la utilidad del sistema legal o de los abogados. Al contrario que muchos abogados animalistas, yo bajo ningún concepto creo que la condición de propiedad de los animales se corregirá  ni siquiera cambiará  significativamente por medio de la ley.

Los casos de negligencias veterinarias, casos de crueldad y casos presentados para intentar implantar varias disposiciones de proyectos regulatorios bienestaristas (como el Decreto del Bienestar Animal) son con mucho insignificantes en términos de reducir el sufrimiento, y no tienen absolutamente ningún efecto en la condición de propiedad de los animales (aunque tales casos han creado una pequeña industria en EEUU para muchos abogados por los derechos de los animales).

La explotación de los no humanos no terminará sin que haya una revolución del espíritu humano y esto no ocurrirá sin que haya revolucionarios con visión de futuro que intenten cambiar el paradigma de la violencia patriarcal al que hemos llegado a acostumbrarnos y a tolerar.

El trabajo del abogado de los derechos animales no es cambiar el sistema como abogado, somos parte de un sistema que existe para proteger los intereses de la propiedad. Nuestro trabajo como abogados es cuidar de que los activistas sociales no tengan problemas en general y facilitar sus esfuerzos. Bajo mi punto de vista, un abogado de los derechos animales es un abogado criminal hoy, ayudando a los activistas acusados de desobediencia civil; administrativo al día siguiente, ayudando a obtener permisos para manifestaciones y constitucional al otro, ayudando a los estudiantes que no quieren la vivisección como parte de su trabajo del curso o a los presos que quieren alimentación vegana. Pero el abogado siempre sirve y protege al activista. Es el activista, y no el abogado como abogado, el que ayuda a cambiar el paradigma. La noción de abogado de los “derechos animales” como el que trabaja para que el sistema cambie la condición de propiedad de los animales por decisión de un tribunal de derecho común o la legislación o una enmienda constitucional, bajo mi punto de vista, es el colmo de la locura.

P. Hay muchos activistas por los animales, sin embargo, que tienen fe en el sistema legal como un vehículo para el cambio y para una especie de “justicia” para los animales. Este parece ser el camino que sigue el movimiento por los derechos de los animales.

R. Estoy de acuerdo contigo y creo que ese proceder es desafortunado. Muchos tienen demasiada fe en el sistema legal y no reconocen que solamente refleja la estructura económica de la sociedad, y que la ley refuerza la estructura de la propiedad existente. Este no es un mero asunto teórico, sino que muy acertadamente describe la realidad: que un sistema legal que existe para proteger la propiedad privada no va a ceder mucho ni muy fácilmente hacia una posición abiertamente antipropiedad. ¿No es esto obvio?

Los activistas por los animales creen -lo mismo que los niños en Papá Noel- que el sistema legal es una institucióndedicada a algún concepto abstracto de “justicia”. No es así. La ley es una institución política que existe para servir a los intereses de hombres ricos y da nada o casi nada a todos los demás. Anna Charlton que es compañera mía así como una brillante abogada y educadora de los derechos animales, con frecuencia señala que el sistema legal nunca responderá de modo diferente a cuestiones relacionadas con animales a menos que y hasta que haya un cambio social significativo de manera que haya más gente que acepte la legitimidad de la abolición -el veganismo- en su vida cotidiana. Sólo entonces el sistema legal empezará a ser una herramienta útil para la lucha. Hay algunos abogados por aquí, tales como los que están aliados con el Animal Legal Defense Fund, que promueven la idea de que es la ley la que estará al frente del cambio social para los animales, pero toda esa gente se gana la vida utilizando la ley y no es probable que vaya a decir otra cosa, ¿no te parece?

P.¿Dónde se encuadraría el veganismo?

R. El veganismo es la cuestión más simple e importante de este movimiento. Es el principio abolicionista implantado en la propia vida de cada uno. Cualquiera que mantenga que es un defensor de los “derechos animales”, pero no sea vegano es como para no tomarle en serio. Muchos defensores de los animales en EEUU critican mi opinión de que el veganismo debería ser el principio central del programa de los derechos animales. Declaran que es “elitista” mantener que hay unas bases morales, como el veganismo. Sin embargo eso es como decir que es “elitista” rechazar la violación como un principio básico de un movimiento de derechos de las mujeres. Quizá su reacción refleja la desafortunada realidad de que muchos de los así llamados defensores de los “derechos animales” no son vegetarianos ni mucho menos veganos. Está claro, sin embargo, que si los animales tienen alguna importancia moral- si no son meramente cosas- no podemos justificar utilizarlos para alimentarnos. Es más, el veganismo es la única meta verdaderamente abolicionista que todos podemos lograr- y lo podemos hacer inmediatamente, empezando con la siguiente comida. Es sencillamente inconsecuente mantener que se adopta una actitud que admite los derechos de los animales y no ser vegano.

P. Una debilidad de todas las ideologías incluyendo los derechos animales, hace necesario creer en soluciones de golpe, en remedios para todo, que se pueden traducir en última instancia en una pasividad debilitante cuando se hace frente a la realidad de la situación.

R. No me creo en absoluto ese argumento de la “pasividad”. El problema es que los activistas se han infantilizado y creen que no pueden hacer nada excepto a través de grandes grupos. El “activismo” en EEUU se ha convertido en firmar cheques para monstruos como la Humane Society of the US y PETA, que se van pareciendo más y más cada día. Muchos “activistas” creen que las campañas de estas grandes organizaciones constituyen el “activismo”. Pero estás campañas son siempre bienestaristas y no hacen nada para ayudar a los animales o para desmantelar el paradigma de propiedad; estas campañas están pensadas como medios para recaudar fondos. ¿Cómo el promover el bienestarismo facilita la pasividad en algún sentido? Si estamos de acuerdo en que las campañas bienestaristas cambian poco si cambian algo, entonces estamos únicamente engañándonos a nosotros mismos al continuar apoyando tales medidas. El dedicarse a campañas bienestaristas no resuelve el problema de parálisis, sino que garantiza su perpetuación.

Otra vez diré que no creo en una solución “de golpe”. Sé que es imposible en la práctica. Lo que yo promuevo es un cambio gradual, pero que está predicado explícitamente con la abolición no con la regulación. El volvernos veganos es gradual -tiene lugar de uno en uno- pero es abolicionista. El educar a otros sobre la necesidad de la abolición es gradual – informamos a la gente de uno en uno- pero ese cambio gradual es un paso necesario hacia la justicia para los no humanos.

P. ¿Es exacto decir que en lo que insistes es en una revolución a través del sistema de valores completo, no sólo en conseguir que la ley cambie de modo que tenga en cuenta a algunos no humanos, como los grandes simios, a los que los humanos consideran “racionalmente” dignos de valor?

R. El argumento central de mi libro Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog? es precisamente que la abolición del estado de propiedad de los animales se sigue de creencias morales que ya declaramos aceptar. Como explico en el libro, la mayoría de nosotros ya aceptamos que los animales tienen al menos algún valor moral por lo que estamos de acuerdo en que tenemos  obligaciones morales con los animales y no podemos tenerlas con las rocas o las plantas. Pero si los animales tienen valor moral, entonces ya no está justificado que los tratemos como nuestra propiedad y esto conduce a una conclusión abolicionista; estoy entusiasmado con Introduction to Animal Rights porque lleva al lector desde una posición que la mayoría de la gente puede admitir como punto de partida, y muestra como las ideas que ya aceptamos llevan a conclusiones más radicales de las que habíamos estado dispuestos a reconocer.

La teoría que articula Introduction to Animal Rights es muy diferente de la posición de Singer o de Regan. Mi teoría difiere de la de Singer en que él rechaza los derechos y mantiene que debemos tomar los intereses de los animales más seriamente, pero que no necesitamos abolir la explotación animal si los beneficios para los humanos justifican su continuación. Aunque Regan adopta la teoría de los derechos, limita los derechos a los mamíferos que han logrado un cierto nivel de funcionamiento cognitivo. Además, Regan en realidad nunca ha considerado su teoría de los derechos dirigida al problema de la condición de propiedad de los animales. Mi punto de vista concede el único derecho de no ser propiedad a todos los seres sintientes -capaces de sentir dolor- y no requiere ninguna otra característica cognitiva.

Aunque yo fui uno de los firmantes originales de la Declaración de Derechos de los Grandes Simios, y fui el primer teórico legal en pedir derechos por ley para los grandes simios, en el capítulo escrito por mí “Personalidad, Propiedad y Competencia Legal” del libro El Proyecto Gran Simio , en todo momento he dejado claro que aunque considero “personas” a los grandes simios, a los perros, ratones o peces también. Me preocupa mucho que los que sostienen que los grandes simios deben tener derechos, lo hagan porque son “como nosotros”. Esta posición sugiere que aquellos no humanos que no son “como nosotros” son de alguna manera “menos” animales. El problema es de jerarquía. No es acertado promover una nueva jerarquía -los humanos y los grandes simios sobre los demás animales- en lugar de humanos sobre los demás animales. Deshagámonos de las jerarquías por completo. [...]

P. Pensar en los animales como “personas” facilitaría mucho las cosas para establecer una mejor relación entre humanos y no humanos, al terminar con esa mentalidad occidental de “nosotros contra ellos”. En Introduction to Animal Rights, ¿defiendes también que a esas “personas” se les den derechos similares a los de los ciudadanos, es decir derechos básicos a tener su territorio, a la seguridad física y a que su espacio no sea transgredido por la intrusión o el abuso humanos?

R. No, defiendo que los animales deben tener un único derecho: el de no ser nuestra propiedad. En efecto, indico que una “persona” es cualquier ser al que se le concede ese único derecho y todos los seres sintientes deberían ser considerados como “personas”, o como poseedores de ese único derecho de no ser propiedad. Si aceptamos que los animales lo tienen, deberíamos estar a favor de abolir la explotación animal pues nuestro uso de los animales para la alimentación, experimentos, probar productos, entretenimiento y vestido asume que los animales no son nada más que propiedad. Si aceptamos que los animales tienen ese único derecho, deberíamos parar por completo de traer animales domésticos a la existencia. No estoy interesado en si la vaca debe poder hacer un juicio contra el granjero, sino en por qué tenemos que tener una vaca.

P. Hay mucha gente que se contenta con trabajar, por poner un ejemplo, para que se adopten prácticas de matadero humanitarias. ¿Verías esto, entonces, como una degeneración del criterio del defensor de los derechos animales?

R. Sí, y por tres razones. La primera, no pienso que semejantes regulaciones hagan mucho por reducir el sufrimiento. Como otros y yo hemos indicado, las leyes de “muerte humanitaria” son muy difíciles de hacer cumplir, y las realidades económicas de la industria cárnica militan en contra de una minuciosa auto-implantación de estas normas. Y dado los millones de animales que se matan todos los días, sería imposible de vigilar para un gobierno. Segunda, creo que tales leyes en realidad aumentarían el sufrimiento total de los animales porque hacen al público en general sentirse mejor al comer carne (o con cualquier otro uso de los animales que se haya regulado para volverlo “humano”). Esta es la “trampa” del bienestar animal; hasta el punto de que las medidas bienestaristas hacen a la gente aceptar de mejor grado la explotación animal, en ese caso la explotación animal aumenta por lo que el sufrimiento total de los animales aumenta, no disminuye.

Tercera, creo que hacer la matanza más “humana” no debería ser el objetivo del movimiento por los derechos animales. Siempre habrá bienestaristas que promoverán cadenas más largas para los esclavos. Creo que el movimiento por los derechos animales debería estar trabajando por la abolición de la esclavitud animal.

P. Tu trabajo establece que mientras los animales sean sólo considerados por su valor de propiedad, cualquier  bien que salga de esto siempre se relacionará con un fundamento malo en origen, es decir, bienestarista ¿por qué?

R. Si lo que estás preguntando es si pienso que la condición de propiedad de los animales es la razón por la que el bienestar animal es un solemne fracaso, la respuesta es “sí”. El bienestar animal -en ambos sentidos, como teoría moral y como principio legal- requiere en parte que “se haga un balance” de los intereses humanos y animales para determinar si un uso o tratamiento particular de los animales es “necesario”. Si el interés humano pesa más que el animal, ese uso o tratamiento se considera necesario, moral y legalmente justificable. Si el interés animal pesa más que el humano, entonces se considera “innecesario”, inmoral y legalmente injustificable.

Como primeramente examiné en mi libro de 1995, Animals, Property and the Law, el problema es que como consecuencia de que los animales son propiedad, de lo que realmente hacemos el balance es del interés de los propietarios contra el de su propiedad y esto es absurdo. No tiene sentido; la propiedad tiene sólo el valor que le conceda su dueño. Esta es precisamente la causa de por qué las leyes que supuestamente regularon la esclavitud por motivo de la raza en EEUU fallaron completamente en la protección de los intereses de los esclavos; sencillamente no era posible el hacer un balance entre los intereses de los esclavos y los de sus propietarios. El esclavo era una parte de la propiedad, una cosa de las que poseía el propietario, y sólo tenía el valor que su dueño le asignaba. De forma similar, puesto que los animales son propiedad, ellos, también son meramente cosas que poseemos, y sólo tienen el valor que se acuerde para ellos. Es una cuestión de lógica, no podemos hacer un balance entre sus intereses y los nuestros, al igual que no lo podríamos hacer con nuestros coches o relojes.

P. Creo que tienes razón al decir que hoy mucha gente envuelta en el movimiento por los derechos de los animales piensa que mandar un cheque o pagar su anualidad de socio es ser parte del movimiento. Es fácil manipular a la gente para que deje la responsabilidad personal a los “expertos”. Esto a su vez inculca un fuerte sentido de impotencia en la gente mientras alimenta en ellos ilusiones de elección y poder individual. ¿Cuál sería, entonces tu consejo para los activistas por los animales?

 

P. Henry Spira dijo que las negociaciones constructivas son más productivas que enfrentamientos continuos. ¿Cómo responderías a esto?

R. Conocí a Henry Spira bien, pero la realidad es que su teoría de la “negociación constructiva” es sinónimo de venderse a los explotadores. Terminó siendo portavoz para la industria cosmética y atacó a los que demandaban el final de toda experimentación. En sus últimos años, junto con Singer, defendió “negociaciones constructivas” con la industria cárnica para conseguir reformas “humanitarias”.

Aunque Henry ha muerto, le habría hecho feliz el saber que las “negociaciones constructivas” con los explotadores se han convertido en la norma. En 1996, cuando escribí Rain Without Thunder, cité a Ingrid Newkirk de PETA criticando a Spira por hacer negociaciones con la industria cosmética. Y ahora en el 2001 Newkirk y PETA están haciendo negociaciones con McDonalds. Como probablemente sabes, PETA -con el apoyo de Singer- ha retirado su boicot a McDonalds después de que el mayor explotador de animales y del medio ambiente prometiera dar a las gallinas unos pocos centímetros más de espacio en las jaulas. El elogio que PETA y Singer hicieron de McDonalds me temo que hará mucho por aumentar el sufrimiento animal porque el público en general se sentirá mejor comiendo en McDonalds dado que ahora se identifica con destacados defensores de los animales y como una empresa que toma  el bienestar animal muy en serio. McDonalds ganará incluso más dinero y venderá incluso más productos animales. Alguien puede llamar a esto “negociaciones constructivas” con grandes empresas explotadoras de animales, pero normalmente significa que serán “constructivas” sólo para la empresa de turno y los que se venden, como Henry Spira o PETA. Nunca es constructiva para los animales.

P. Has hablado de nuestra “esquizofrenia moral” con relación a los animales. ¿Podrías describir aquí tus reflexiones sobre el tema?

R. Con “esquizofrenia moral” quiero describir un fenómeno que existe a nivel personal y social. El nivel personal lo ilustra el hecho de que muchos de nosotros vivimos con perros, gatos y otros animales. Los consideramos miembros de la familia. Sin embargo a la hora de cenar clavamos los tenedores en otros animales que no son diferentes de los que declaramos miembros de la familia. Este comportamiento resulta extraño cuando se piensa sobre él.

La manifestación social de la esquizofrenia moral la ilustra el hecho de que casi todos nosotros estaríamos de acuerdo con la afirmación de que es moralmente malo imponer “sufrimiento innecesario” a los animales. Aunque podamos discrepar de lo que significa “sufrimiento necesario”, debemos estar de acuerdo en que está mal imponer sufrimientos a los animales para la diversión, placer o conveniencia humanos. Después de todo, una norma que dice que está mal imponer sufrimientos a los animales a no ser que lo encontremos placentero y divertido sería una norma bastante sin sentido. El problema es que el 99,9% de nuestro uso de los animales no se puede justificar con ninguna otra razón más que la diversión y conveniencia humanas. Estamos en el 2001; nadie sostiene que necesitamos comer carne para llevar un estilo de vida óptimo para la salud. En efecto, un número que va en aumento de médicos mantienen que el comer carne y productos lácteos va en detrimento de la salud humana. Y la ganadería es un desastre ecológico. Se necesitan entre 3 y 6 kg de proteína vegetal  para producir 1/2 kg de proteína animal y hacen falta alrededor de 100 veces más agua para producir 1/2 kg de proteína animal que de trigo. La mejor justificación  para comer carne y productos lácteos es que saben bien. La mejor justificación para los rodeos, circos, zoos, la caza etc. es el entretenimiento.

Resumiendo, la cultura occidental declara tomarse los intereses de los animales en serio, y todos declaramos aceptar el principio de que imponer sufrimientos “innecesarios” está mal, pero en realidad les imponemos sufrimientos y la muerte en situaciones que no se puede decir que supongan “necesidad” de ninguna clase. A esto es a lo que llamo “esquizofrenia moral”.

P. ¿Cuál es tu opinión sobre la relación entre los vivisectores y el movimiento por los animales de hoy? Dentro del contexto de tus teorías, ¿cómo puede esa relación evolucionar o cambiar?

R. De muchas maneras, hoy hay una relación mucho más estrecha entre el “movimiento” y los vivisectores porque el primero se ha vuelto mucho más bienestarista y ya no pide la abolición de estas prácticas. Por ejemplo, hace unos cuantos meses, el “movimiento” animalista americano unió sus fuerzas a Jane Goodall (la cual, de paso, se ha convertido en portavoz a sueldo de una empresa americana de productos lácteos, Stoneyfield Dairies) para presionar por la aprobación del Decreto sobre la Mejora de la Salud, Mantenimiento y Protección de los Chimpancés. Este decreto creará un “santuario” para los chimpancés dirigido federalmente, pero hay una trampa: los chimpancés se pueden utilizar para investigaciones adicionales si el gobierno decide que es necesario hacerlo. Esta ley terrible fue apoyada por todos los principales grupos excepto Friends of Animals. De modo que si yo fuera un vivisector -especialmente en Estados Unidos- diría que la relación ha mejorado. Después de todo, los vivisectores tienen de su parte a Jane Goodall, PETA e incluso grupos “antivivisección” como la National Antivivisection Society.

Por lo que respecta al futuro, creo que estamos en la antesala de nuevos horrores para los animales como la ingeniería genética, la clonación y otras tecnologías que prometen grandes beneficios a las empresas. Desafortunadamente el “movimiento” no está  preparado para el desafío.

P. ¿Qué opinas sobre las motivaciones de los investigadores médicos?

R. No pretendo saber lo que pasa por la mente de los demás, me interesa conseguir que la gente deje de oprimir a otros -ya sean “los otros” animales, mujeres, gente de otro color u otra educación o cualquiera que sea. Por lo que a mí se refiere no son el vivisector, el peletero o el carnicero el problema. El problema es una sociedad patriarcal que trata a los animales (mujeres o gente de color etc) como medios para fines de hombres. La vivisección no existiría si un número suficiente de personas rechazara la idea de que es aceptable utilizar animales como medios para nuestros fines. Los peleteros no existirían si no hubiera demanda de pieles; no son ellos los que crean la demanda, ellos simplemente satisfacen una demanda que ya está creada por una sociedad patriarcal que encuentra atrayente (y apropiado) que las mujeres se vistan con pieles de animales. Los carniceros existen porque la mayoría piensa que el placer que se deriva de comer carne justifica la ganadería. Al centrarnos en el explotador individual, algunas veces perdemos de vista el hecho de que la explotación animal es sólo un síntoma de un problema social mayor. El problema no son realmente “ellos”, sino una sociedad que trata a los animales como propiedad.

P. ¿Podrías proporcionar algunos consejos básicos que darían forma a tu visión de lo que debería fomentar el movimiento por los derechos animales?

R. Espero que mis libros y artículos hayan proporcionado algunos consejos, pero recientemente me pidieron unos defensores de los animales que articulara una serie de principios que se pudieran utilizar como un breve manual sobre lo que considero realmente los fundamentos morales del movimiento por los derechos animales. Son estos:

 

La posiciòn de los derechos animales mantiene que todos los seres sintientes, humanos o no humanos,tienen un derecho: el derecho bàsico a no ser tratados como la propiedad de otros.

 

Nuestro reconocimiento de este ùnico derecho bàsico significa que debemos abolir,y no meramente regular, la explotaciòn animal institucionalizada porque asume que los animales son propiedad de los humanos.

 

Reconocemos que la propiedad de la condicòn de propiedad de los no humanos no se erradicarà de la noche a la mañana,pero apoyaremos sòlo aquellas campañas y posturas que explìcitamente fomenten el programa abolicionista. No apoyaremos posiciones que demanden una supuestamente ``mejor`` regulaciòn de la explotaciòn animal.

 

Reconocemos el principio de no violencia como el principio que dirige el movimiento por los derechos animales.

 

Rechazamos la discriminaciòn de raza, sexo, edad u orientaciòn sexual para negar la pertenencia a la comunidad moral a otros seres humanos.

 

Publicado el 17/08/2011
EL MUNDO   Insólito

Un toro es ídolo en Facebook luego de matar a tres personas

En España, el animal tiene miles de seguidores en la red social y los organizadores de las corridas están dispuestos a pagar fortunas para tenerlo.

El toro Ratón tiene más de 4.600 seguidores en Facebook, entrada propia en Wikipedia y cientos de videos en YouTube, por ser responsable de ocasionar decenas de heridos y tres víctimas mortales. La última, un joven de 29 años que murió corneado en las fiestas de Xàtiva, España. 

La estancia de Gregorio de Jesús, en la zona de Sueca, ya presume de esta joya con cuernos. Ratón nació "un típico día primaveral de abril del 2001”. Su padre, Caracol, fue similar a Ratón: inteligente, rápido y muy certero, tan peligroso como es hoy su hijo, según informa el sitio web de El Mundo. 


La primera actuación de Ratón fue septiembre de 2002. Un año después, pisó la calle en las fiestas de Sueca. En 2004, protagonizó en Canals su primer incidente y comenzó a forjar su leyenda. 

"Este hecho despertó el interés del gran público y empezaron a llegar solicitudes de todas partes. Los percances que sucedieron en el 2006 en Yátova y sobre todo en el Puerto de Sagunto, donde un hombre falleció tras una gran paliza propinada por el toro", recuerdan desde la estancia. Dos años después mató a otro hombre en Benifairó. 

Pero, ¿es Ratón tan peligroso como cuentan? "El que conoce la fuerza que desarrolla un toro, no se extraña de ninguno de los daños físicos que un animal de 550 kilos puede producir en un cuerpo casi diez veces más pequeño. Ratón es un toro muy ágil, de extremidades largas, lo que facilita enormemente sus acciones. Embiste con derrotes cortos y repetitivos a la vez que balancea la cabeza a izquierda y derecha, provocando en todas sus víctimas un número de heridas muy superior al normal”. Es, entonces, un animal de los denominados “paliceros”, como le dicen los españoles a las reses que se ensañan con sus presas. 

Ratón tiene ahora 10 años, lo que equivale a unos 60 en una persona. Es un toro mayor, que debió jubilarse hace años. El verano pasado, su propietario estuvo a punto de retirarlo, pero la demanda de los admiradores y de los diferentes ayuntamientos en fiestas, prolongó su carrera. 


Además, el toro es un gran negocio. Dicen que Xàtiva pagó 10.000 euros para tenerlo en su celebración, y se llegaron a ofrecer por él hasta 15.000. "Yo no quería sacarlo más, pero ha sido tal la avalancha de ofertas que, con la difícil situación económica de los ganaderos, he tenido que aceptar", contaba Gregorio de Jesús el verano pasado. 

"Es por el que más se paga, pero finalmente resulta ser el más barato. Allá donde va, los empresarios doblan el precio de las entradas", aclara Gregorio. 

Ratón es tan rentable que su propietario incluso pensó en clonarlo. "Si pudiera clonar a Ratón cruzaríamos fronteras", explica. 

La tercera víctima de Ratón fue también el segundo muerto en lo que va del verano español, durante los festejos taurinos en la Comunidad Valenciana. El 1º de agosto, murió un hombre de 50 años corneado por otro toro en Rafelbunyol.

Carritos para perris discapacitados

Econòmicos y sùper fàcil.

Muchos de nosotros tenemos un perrito discapacitado motriz, o conocemos a alguien que lo tiene. Lo cierto es que los Carritos tan ansiados para mejorarles la calidad de vida, tienen valores altìsimos y a veces es imposible comprarlos. Aquì ponemos a disposiciòn de Uds. las indicaciones para hacer carritos por muy poca plata y les aseguramos que son una opciòn que hay que tener en cuenta porque nos va a permitir ayudar a nuestros amiguitos de 4 patas. esperamos que les guste y que nos cuenten , si los hacen còmo les fuè.
Carrito para perros discapacitados.doc
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La brutalidad humanoide y la inoperancia de la justicia

 
A solicitud de la Fiscalía, el veterinario de la División Canes de la Policía Federal y el CPCA llevaron a cabo el mandato Judicial.
Como recordarán Tomy fue arrojado desde un balcón por su dueño porque ya no lo quería mas porque era “viejo” y no encontró mejor manera de deshacerse de él que lanzarlo al vacío. 

Luego de que se realizara la denuncia correspondiente ante la Policía Metropolitana, la Unidad Fiscal Norte a cargo del Dr. Galante, después de dos meses de no tomar ninguna medida judicial conducente, decretó insólitamente el archivo de la causa lo que obligó al CPCA a apelar dicha resolución ante la Fiscalía de Cámara en lo Penal de CABA, que resolvió revocar el decreto de archivo, sancionar al Fiscal Galante apartándolo de la causa y designar nueva unidad fiscal para comenzar de inmediato las investigaciones correspondientes. 

La Fiscalía de Transición de Saavedra a cargo de la Dra, Graciela Navarro recibió la causa N°10275 /2011 sobre infracción a la Ley N°14.346 y ordenó entre otras medidas de prueba la pericia sobre la victima, hecho que se llevó a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la colaboración del CPCA que debió trasladar al can desde la Provincia de Buenos Aires, lugar donde reside actualmente, para reunirse con el veterinario designado por la División Perros de la Policía Federal Argentina. 

Ya realizado el mencionado acto se espera comenzar con la etapa de las testimoniales e indagatoria al autor del hecho investigado.- 

Con relación al estado actual de Tomy les informamos que se encuentra recuperado de su trauma cervical y de desnutrición severa, recibiendo los cuidados necesarios para su edad ( aprox. 12 años).-